DESDE ANDALUCÍA PODEMOS
Desde el momento en que se conoció la solicitud del Consejo Ciudadano Andaluz a la Dirección Central del partido, al objeto de obtener para los diputados andaluces de Podemos un estatus similar al que desde la anterior legislatura disfrutan los diputados de Cataluña y Galicia, Desde Andalucía Podemos apoyó dicha solicitud por considerarla de justicia y acorde con el estatus de Nacionalidad Histórica que nuestra Comunidad se ganó a pulso entre los años 1977 y 1980.
Sin embargo, desde un primer momento también advertimos falta de sinceridad en algunos miembros de la Dirección Andaluza, como en el caso del Secretario de Organización y la Secretaria General, quienes a pesar de la decisión tomada por el Consejo Ciudadano Andaluz, en diferentes declaraciones públicas se distanciaron más o menos abiertamente de ese objetivo.
La negativa del Consejo de Coordinación Estatal (Ejecutiva Estatal) a las pretensiones del Consejo Ciudadano Andaluz, era algo lamentablemente esperado a la vista del habitual ninguneo de los dirigentes nacionales del partido hacia Andalucía, empezando por las famosas declaraciones de Luís Alegre al inicio de la campaña de las Elecciones Andaluzas, hasta la perenne ausencia de Andalucía en cualquier discurso del Secretario General o el resto de los altos dirigentes del partido.
No obstante, lo ocurrido hoy en la reunión por videoconferencia del Consejo de Coordinación Andaluz (Ejecutiva Andaluza) dando por buena la negativa estatal y además queriéndola presentar poco menos que como un logro para Andalucía, ya roza la burla a los miembros del partido y a la ciudadanía andaluza en general.
No se puede mentir así a la ciudadanía ni a la militancia. Lo concedido por la Dirección Central dista mucho de lo solicitado por el Consejo Ciudadano Andaluz, y mucho de lo que disfrutan los miembros de las candidaturas catalana y gallega en el Congreso.
Un Subgrupo Parlamentario como el que gozan las candidaturas antes mencionadas se caracteriza principalmente por los siguientes aspectos:
Tiene presencia autónoma en la coordinación del Grupo Confederal.
Tiene recursos propios.
Tiene autonomía para proponer y decidir desde sus territorios.
Tiene portavocía adjunta en la Junta de Portavoces del Congreso.
Tiene bancada propia, con turnos propios en los debates trascendentes como por ejemplo investidura o presupuestos.
De todo esto, lo único concedido por la dirección Central y recibido con jolgorio por el Consejo de Coordinación Andaluz, es que nuestros diputados puedan sentarse juntos en una bancada del Congreso. Nada más.
En cuanto a la cuestión de la figura del “Portavoz”, este tiene las siguientes atribuciones:
Es Portavoz Adjunto del Grupo Confederal y como tal acude a las Juntas de Portavoces del Congreso con reconocimiento oficial.
Tiene potestad de dar ruedas de prensa en el Congreso para los medios de comunicación estatales.
Traslada la opinión de sus territorios de forma autónoma al Congreso, con posición y voz propia.
Por el contrario, lo concedido por la dirección Central y recibido con jolgorio por el Consejo de Coordinación Andaluz, dista mucho de ser un verdadero portavoz, pues no sólo no tiene las capacidades ni reconocimientos antes mencionados, sino que el así llamado “portavoz andaluz” sólo tiene atribuciones para dirigirse a los medios andaluces, no a los estatales, y trasladar la opinión de la Dirección Central a Andalucía. Es decir, lejos de ser un Portavoz de Andalucía en el Congreso es un simple delegado o vocero público de la Dirección Central para Andalucía.
Y esto ha sido recibido con alborozo por el Consejo de Coordinación Andaluz…
Lamentablemente esta actitud de menosprecio hacia Andalucía en comparación con otros territorios por parte de los dirigentes estatales del partido y también de algunos andaluces, nos recuerda mucho a la mantenida por los dirigentes de la extinta UCD y otros partidos ante el referéndum del 28-F.
Porque tristemente el asunto del Subgrupo Parlamentario no se queda sólo ahí, sino que demuestra, junto con otras evidencias, la verdadera posición de subordinación que en la Dirección Central y parte de la Andaluza, se tiene para Andalucía en cualquier futura remodelación del marco territorial español, la cual lejos de reconocer el estatus arrancado por los andaluces a los planificadores de la Transición, parece querer ahogar ese triunfo andaluz y regresar nuestra Comunidad a los tiempos anteriores al 28-F.
Crasa injusticia y craso error el de nuestros dirigentes que parecen cómodos al rechazar la disputa de la lucha por Andalucía al PSOE, por más falso e hipócrita que sea el supuesto “andalucismo” de ese partido, sin comprender que Andalucía es la Comunidad con mayor peso en número de diputados en el Congreso, y que si alguna vez quieren gobernar de verdad en España, es necesario primero ganar Andalucía, cosa que jamás se conseguirá en tanto los andaluces detecten ese desprecio hacia nuestra tierra.
Se equivocan nuestros dirigentes al valorar únicamente como medida de identidad la existencia de partidos nacionalistas en los territorios. No comprenden con su mentalidad norteña que un sentimiento, una identidad como la andaluza fraguada en milenios de historia civilizatoria, transciende y supera esos pequeños corsés y se convierte en universal sin dejar de ser autóctona y sin necesidad de que ningún partido excluyente del corte de los nacionalistas clásicos nos diga lo que somos o lo que deberíamos ser.
En Andalucía, a 1 de agosto de 2016 Desde Andalucía, ¡Podemos!
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